Auckland – Días 1 y 2 –

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Llegamos a Auckland a eso de las 6 de la mañana, todavía era de noche. En la puerta del aeropuerto tomamos un shuttle, ya que es bastante más económico que un taxi y, aunque hay que esperar a que se llene la camioneta, te deja en la puerta del hotel.

Nos alojamos en el Crowne Plaza Auckland, que está super bien ubicado y en el cual sumamos kilómetros Latam Pass y pudimos hacer un early check in, por ser miembros IHG. El desayuno era espectacular, muy rico y completo.

La ciudad es muy linda, ordenada y limpia. Paramos en el centro, cerca de la terminal de ferry y, después de picar algo de desayuno, fue al primer lugar que fuimos. Tomamos un ferry a Devonport por 24 dólares neozelandeses (o kiwis) que tarda 15 minutos. Devonport tiene un centrito comercial con restaurantes, una costanera muy linda y varias colinas para subir desde las que se ve todo Auckland. El ambiente es muy relajado y más de pueblo, después nos dimos cuenta de que en NZ todos los pueblos y ciudades se sienten como un pueblito, el ritmo de vida es muy relajado y la gente anda muy tranquila.

Subimos hasta Mt. Victoria, caminamos por la costanera hasta North Head, siempre disfrutando de la vista con Auckland a lo lejos. Almorzamos en una mesita en la vereda para refrescarnos.

Vista desde North Head

Vista desde North Head

Vista desde Mt. Victoria

Vista desde Mt. Victoria

De vuelta en Auckland, cenamos en Elliot Stables, un mercado de puestos que sirven comida orgánica de diferentes países, pero en un ambiente muy bien decorado y bastante elegante para ser una especie de “patio de comidas”. Está ubicado en un antiguo depósito/bodega, renovado y amoblado con mesas de madera, decorado con floreritos en cada mesa. Los platos se piden en cada local, seda el número de mesa y un mozo trae la comida con vajilla de verdad, nada de cuchillos de plástico. El vino viene en copa 🙂

El segundo día visitamos la isla de Waiheke. El ferry tardó 30 minutos y costó 66 kiwis para los dos. En la terminal se pueden alquilar bicis, contratar buses para hacer recorridos por viñedos o pedir mapas que incluyen todos los senderos para recorrerla caminando.IMG-20160307-WA0031-webIMG_5114-web

Elegimos un sendero costero hacia el norte de la isla, y fuimos por la costa hasta el centro de la isla, Oneroa Bay. La vista fue espectacular desde que salimos, hay tramos vegetación silvestre, te topás con una casa, después un campo con un pasto verde perfecto al borde mismo de la playa. Después del almuerzo y recargar las reservas de agua, seguimos para el suroeste, haciendo una especie de círculo para volver a la terminal. El paisaje de ese lado de la isla era más ordenado, pasamos por muchos viñedos y vimos muchas ovejas.

Caminamos por el borde de la ruta, por el medio de un campo, subimos, bajamos, se hizo un poco más largo y cansador de lo esperado. El esfuerzo valió la pena, cada bahía a la que llegábamos tenía lo suyo.

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