Waitomo caves y Rotorua

El  tercer día de viaje nos levantamos a las 5:45 de la mañana 😮 para tomar el micro a Rotorua vía Waitomo Caves a las 7:30. Un buen dato para realizar estos recorridos en bus, es hospedarse cerca de las estaciones o paradas para evitar un traslado más. Este tramo era en modalidad tour guiado, por lo que los primeros 40 minutos de viaje (2hs 40 min en total) el conductor nos fue contando un poco de historia de Nueva Zelanda, de Auckland y de las cuevas a las que nos dirigíamos. Se puede reservar el tour pasando por las cuevas para ir a otro destino o hacerse en el mismo día volviendo a Auckland. También se puede comprar directamente el almuerzo (un sandwich muy rico, con fruta, un mini muffin y bebida) junto con el tramo de micro, lo que optimiza los tiempos, ya que se puede ir comiendo en el viaje.

Waitomo Caves

Crédito: www.waitomo.com

Qué son las Waitomo caves? Son unas cuevas en las que viven unas mosquitas, cuyas larvas se iluminan para atraer a sus presas. Son muy sensibles a la luz, por lo que están ubicadas en las partes más oscuras de las cuevas y no se les puede sacar fotos.

Al llegar, nos recibió una guía muy particular, medio sargento y graciosa a la vez, que nos hizo ingresar a las cuevas. Estaba todo muy oscuro, lo que hacía parecer el lugar donde estábamos muy chico, pero al prenderse una luz, pudimos ver lo amplio de la galería. Los anglosajones cantaron una canción de navidad, bajo la dirección de la guía, para testear la acústica. Bajamos unas escaleras a una parte cada vez más oscura para subir a los botes. Una vez todos sentados, la guía nos llevó por el río subterráneo hasta otra punta de la cueva ayudándose de una cuerda para hacernos avanzar sobre el agua. Mirar hacia el techo y verlo iluminado con pequeñas lucecitas es como mirar el cielo por un telescopio. La sensación que produce es de retener el aliento y no querer pestañear. Terminado el tour, volvimos al micro a almorzar y seguir viaje.kiwi

Pasado el mediodía llegamos a Rotorua. Nos bajamos en el i-site (centro de información turística) donde preguntamos acerca de las atracciones en la ciudad y compramos ahí mismo el tour de la tarde/noche para Te Puia, que es una reserva Maorí. A las 16hs nos pasaron a buscar por el hotel, en la entrada nos recibió una guía maorí y con ella hicimos todo el recorrido: vimos geysers en actividad, una laguna de lodo burbujeante, visitamos una reserva de kiwis (estos pájaros están en peligro de extinción, por eso los crían en cautiverio) y la universidad de artes maoríes, tuvimos un recibimiento maorí y vimos un show de danza y de armas maoríes. Al final del tour, nos asignaron nuestra mesa y pasamos al buffet, para servirnos comida típica “hangi”, que se hace bajo tierra con el calor de piedras calientes y que estaba riquísima. IMG_5188-web

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Llevando una ofrenda de paz

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Hangi

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Recorrimos la reserva una vez más de noche y nos llevaron al hotel

Al día siguiente, fuimos en un colectivo de línea a Skyline Rotorua, un parque de diversiones “extremas”. El teleférico que lleva a lo alto de la montaña ya tiene una vista espectacular. Una vez ahí, se pueden hacer varias actividades como tirolesa, caída libre, luge y mountain bike. La tirolesa estuvo buenísima, es un recorrido bastante largo y se toma velocidad. La caída libre fue bastante traumática, ya que hay que tirarse de espaldas al vacío, cosa totalmente difícil (el instructor te empuja si se lo pedís y se termina la historia en 2 segundos). Tom hizo luge, que es una especie de carting sin motor, se mueve por la misma pendiente de la montaña.

Vista desde la terraza del Café

Vista desde la terraza del Café

Bajada de luge

Bajada de luge

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