Semana con amigos en Ushuaia

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Los primeros días de agosto nos fuimos al fin del mundo con dos parejas de amigos con la idea de esquiar como locos en el Cerro Castor. Las nevadas nos jugaron una mala pasada y se demoraron hasta el día en que nos fuimos, pero igualmente pudimos disfrutar de 4 días de ski tratando de sobrevivir las pistas con hielo y el buen clima nos dio la posibilidad de conocer otros lugares.

El Castor se encuentra a un poco menos de 30km del centro, por una ruta bastante tranquila y nada sinuosa. El cerro es hermoso, tiene un paisaje muy lindo y abierto. Las instalaciones también son muy lindas y los medios de elevación están muy bien. En cuanto al alquiler de equipos, llegamos a la conclusión de que conviene hacerlo directamente en la base, porque si bien es un poco más caro por día, uno se evita la carga y descarga, tener que ir a alquilar, retirar y devolver en el centro y, además, los equipos de la base son más nuevos. Hay hoteles que ofrecen transporte hasta la base, mucha gente alquila auto, sino se puede ir en remis o combi. Nosotros usamos las últimas dos opciones. El remis nos salió $900 para 4 personas (pedimos descuento por contratarlo para ida y vuelta); la combi $250 por persona ida y vuelta por día.

Alquilamos una cabaña en el Hostel La Posta, que está a unos minutos del aeropuerto y a 30 caminando del centro. Como los días estaban tan lindos y no hacía tanto frío, caminamos un par de veces al centro y hasta usamos la parrilla para hacer cordero. Los chicos del hostel nos recomendaron el tour por el Canal de Beagle con la empresa El Che, turismo alternativo, que ofrece una experiencia mucho más privada (11 personas en total) y más económica que las otras excursiones en catamarán. El guía y el Capitán son muy divertidos, por lo que el recorrido se pasa rápido, el barco se acerca a varias islas (lobos marinos, cormoranes, el Faro Les Éclaireurs) y en la isla Bridges se hace un rato de trekking. La pinta de cerveza Beagle y la picadita de la vuelta, fueron el broche de oro 🙂

Otra actividad que nos permitió hacer un día soleado divino y sin pronóstico de nieve fue la caminata por el Glaciar Martial. Hay que ir en remis hasta la base y no se paga entrada. Subimos por un sendero que va paralelo a la pista de esquí, que estaba cerrada por falta de nieve, hasta un mirador que ofrece un paisaje hermoso del glaciar, que sí estaba tapado por la nieve. Al bajar cometimos el error de ir por la pista, que parecía de patinaje sobre hielo!!! Nos pegamos unos lindos golpes tratando de mantenernos en pie! Nos dimos una recompensa tomando el té con cositas ricas en La Cabaña, antes de volver al hostel.

A la tardecita aprovechamos que cierra más tarde y visitamos el Presidio. La entrada está $200 para adultos, $120 para estudiantes. Llegamos a una visita guiada que fue bastante básica y corta. El museo marítimo y el presidio en general están venidos abajo y no tienen mucho atractivo, ya que la forma en que está desplegada la información es muy anticuada y no llama la atención. Lo que se rescata de la visita es el recorrido por los pabellones, sobre todo el que está sin restaurar, porque da pie para imaginarse cómo vivieron los presos con ese clima tan hostil.

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