Wellington y Nelson, las dos ciudades que vimos de pasada

Llegamos a la capital de Nueva Zelanda después de viajar un poco más de 5 horas desde National Park. Nos alojamos en el Intercontinental Hotel (divino!), ya que sólo pasamos la noche en esta ciudad bastante más cara, de pasada para cruzar a la isla sur en ferry. Además, sumamos puntos IHG 😉

El día siguiente nos levantamos temprano, aprovechamos el desayuno topísimo del hotel y fuimos donde entendimos que teníamos que estar a las 9 de la mañana (la parada de Intercity en la estación de trenes). Bueno, no era ahí, no era a las 9. Ustedes dirán, éstos son tan previsores y se fueron a un lugar que no es! Sí… A cualquiera le puede pasar. Al ver que no había gente en la parada, Tom llamó a atención al cliente de Intercity y nos comunicaron que a las 9 salía el barco. Tendríamos que haber estado en la terminal a las 8;15. Un empleado nos cambió el pasaje al ferry de las 14:45 (en teoría) y nos despachó las mochilas. No me enorgullece decir esto, pero de la bronca que teníamos nos quedamos en la terminal haciendo tiempo y buscando cómo ir desde Picton (destino del ferry) a Nelson, que era donde nos dejaba el bus. Al cambiar el ferry, perdimos el bus, por lo que tuvimos que contratar un servicio privado que nos llevara hasta Nelson para no perder la noche de motel y el siguiente tramo de bus a Franz Josef.

Después de almorzar, Tom no estaba tranquilo con que estábamos en el siguiente ferry, por lo que fuimos a preguntar. No estábamos!!!! Gracias a la buena onda y en gran medida a la desmedida honradez de la empleada, nos pasó efectivamente al ferry. Resulta que tenía impresa una hoja de Intercity que no decía nada del horario. Más tarde vi que el mail sí tenía indicaciones, pero shhh!!!

El recorrido del ferry Interislander fue super tranquilo, el paisaje es muy lindo al salir de la isla y al llegar a la otra. En el barco los neozelandeses andan descalzos, todos hacen la suya.

En Picton nos esperaba Jennifer, que nos llevó en su camioneta. Fue hablando bastante de la zona, del vino blanco que se produce, el clima, etc. En el Palms Motel nos esperaba la dueña para darnos la bienvenida y hablarnos de lo lindo que le había parecido Mendoza. El pueblo es muy chico, por lo que estábamos en frente al supermercado, a 2 cuadras de los restaurants y a 4 de la parada de bus que salía al otro día 7:15 de la mañana 🙁

Moraleja del día: leer SIEMPRE los mails de confirmación.

Deja tu comentario