Queenstown y Mildford Sound

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Viajamos de 8 horas desde Franz Josef con varias paradas para sacar fotos, comer, levantar o bajar gente. Una de ellas fue en un criadero de salmón para desayunar, otras para ver unas cascadas y apreciar el paisaje de la ruta. Un pueblo muy lindo por el que pasamos es Wanaka, ya volveremos.

Al entrar en Queenstown, el bus nos dejó en una parada muy cerca del hotel Garden Court Suites & Apartments. El departamento era hermoso, como una casa, con patio y todo, y estaba a unas cuadras caminando del lago y del centro. Muy cómodo para ir en auto también.

Una vez instalados, salimos a caminar, aprovechando las horas que quedaban de sol, por los Queenstown Gardens, que bordean el lago Wakatipu. Llegamos al muelle principal, el “centro” de la ciudad, donde todo era una fiesta de San Patricio, mucha gente disfrazada de duende, cantando, bailando y, sobre todo, tomando cerveza. Cenamos en un pub con unas cervezas a muy buen precio. Antes de entrar a cualquier restaurant/pub/bar a comer, hay que ver la carta, ya que muchos lugares parecen super relajados, sin señales de precios altos, y después un plato sale una fortuna. Esta parte de Queenstown nos dio la sensación de estar en San Martín de los Andes, por el lago, el paisaje y la chocolatería/heladería argentina Patagonia, donde nos tomamos un helado exquisito. Al caer la noche todos en la playa nos quedamos mirando la gente que se tiraba en parapente desde Skyline Queenstown y cómo los pescaba del lago un botecito.

Al día siguiente, nos levantamos como a las 5 de la mañana para estar a las 7 en la parada del bus a Milford Sound (reservamos en Intercity la ida en bus y la vuelta en avioneta). El viaje se hizo larguísimo, llegamos casi a las 13hs. Desde ya que recomendamos hacer la excursión en dos días, parando una noche en Te Anau, que es un pueblo que queda de camino, para no quedar destrozados. El camino es muy lindo, el paisaje muy verde, con tramos de campo y de montaña, y se hizo muy llevadero el viaje porque el conductor, Scotty, era un personaje de comedia. Fue todo el viaje hablando de cómo es vivir en Nueva Zelanda, su niñez en el campo, como fue vivir en Australia, miles de anécdotas graciosas sobre la vida misma. Hicimos varias paradas, las dos más lindas fueron en Mirror lakes, donde se pueden ver reflejadas las montañas en el lago, y en The Chasm, que es un río cuyo fondo está todo erosionado por la fuerza del agua.

La excursión en barco ofrece el almuerzo, se puede elegir entre buffett o una vianda. El buffet es bastante bueno, aunque no muy variado. Para el que se marea en barcos, es recomendable tomar dramamine o algo por el estilo, porque el recorrido dura aproximadamente 2 horas y para disfrutar, hay que moverse por el barco.

El clima en Milford Sound es húmedo y bastante frío. Llueve muchísimo, y por eso durante todo el recorrido de ida y vuelta al mar Tasman pudimos ver cascadas de ambos lados. Las focas miraban pasar el barco muy tranquilas desde sus rocas o jugaban entre ellas. El viento húmedo en cubierta es medio fuerte, pero vale la pena sentir la frescura del aire de mar, y ver sin vidrios de por medio ese paisaje increíble.

Al llegar al puerto, nos informaron que teníamos que volver en bus a Queestown, ya que por la niebla no podía salir la avioneta. La vuelta fue más directa, con unas pocas paradas y Scotty puso una película para que estuviéramos entretenidos. Llegamos casi de noche y cenamos en un pub (alejándose unos metros de la vista al lago se consiguen muy buenos precios para cenar).

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